La espera

Un año y veintitrés días. Eso es lo que ha tardado en volver la angustia, el miedo, el silencio al corazón de los habitantes de Filipinas. Sólo puedo hablar por los de la pequeña isla de Bantayan, donde llevo poco más de dos meses, pero no es difícil extrapolar. Casi trece meses es lo que ha tardado en producirse otro super-tifón que las predicciones situaban con un curso idéntico al Yolanda. Santa Fe, una ciudad turística que empieza la temporada alta, se calló. No por repetido el tópico deja de ser cierto, era un silencio tenso, áspero, espeso.

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