Lo que más me sorprendió fue cómo con un poco de entendimiento y muchas ganas de hacer cosas para cambiar algo, grandes grupos de personas cooperan en pos del bien común. Tras la manifestación, aún cuando había muy poco espacio en el centro de la Puerta del Sol, empezó a llegar gente con cartones. Mientras iban abriendo las cajas para usarlas a modo de colchón durante la noche un grupo se encargó de irnos pidiendo que abriésemos hueco. Inmediatamente tras ellos, otros iban limpiando los papeles, colillas y demás desechos que dejó la manifestación. Nadie daba órdenes. Pedían colaboración.
Ésta

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