Lo que vi en Sol

Lo que más me sorprendió fue cómo con un poco de entendimiento y muchas ganas de hacer cosas para cambiar algo, grandes grupos de personas cooperan en pos del bien común. Tras la manifestación, aún cuando había muy poco espacio en el centro de la Puerta del Sol, empezó a llegar gente con cartones. Mientras iban abriendo las cajas para usarlas a modo de colchón durante la noche un grupo se encargó de irnos pidiendo que abriésemos hueco. Inmediatamente tras ellos, otros iban limpiando los papeles, colillas y demás desechos que dejó la manifestación. Nadie daba órdenes. Pedían colaboración.
Ésta fue la tónica de toda la noche y nunca dejó de sorprenderme. A este punto hemos llegado, cuando actos generosos entre iguales se ven extraños.
Los cartones que no paraban de llegar se iban conformando entre improvisadas calles que durante toda la noche se dejaron libres para la circulación de los que allí estábamos. Tras los cartones aparecieron las lonas que entre todos (y esto es lo más bonito) colgaron. Quizás era uno el que ataba la cuerda que sujetaba la lona, pero eran varios los que sujetaban a éste. Creo que ese es el mejor reflejo de lo que se demandaba en la concentración. No se pide derrocar el sistema. Lo que se pide es que los de arriba nunca se olviden que sin nosotros, los que realmente les sujetan, no son nada. Por ello no había consignas políticas, no había siglas, no había banderas. Había ideas, ¿hay algo más bonito?. Pues sí, el intercambio de éstas.
Tras los toldos llegaron las garrafas de agua y alimentos. Mantas, sacos de dormir, sofás, colchones y colchonetas. Los tubos de cartón que se usan a modo de carretes para las telas apuntalaron las improvisadas carpas para albergar a todavía más gente. Aunque en realidad pocos se quedaron bajo ellas. Los diferentes comités de trabajo que se fueron auto-organizando mantuvieron activos a gran parte de los asistentes: infraestructura, comunicación, información, alimentación, limpieza, cartelería. Cada uno se apuntaba allí donde creía que podía ser más útil. No pararon en toda la noche. Yo lo vi.
Pero no todos trabajaron. Había quien estaba allí apoyando con su presencia. No quiere decir que fuera menos importante. El ambiente que hubo durante toda la noche en la plaza sólo se entiende cuando todos los presentes tienen un objetivo común. La música nos amenizó un buen rato. Otros preferían debatir en corrillos o jugar a las cartas o simplemente hablar y preguntarse a dónde iba esto que empezaron.
Desde la organización se pidió que se evitase convertir la concentración en un botellón: inmediatamente aquellos que estaban bebiendo pararon. Así, sin bronca. Sin problemas. Entendiendo que no se podía dar ninguna excusa para que terminase lo que poco a poco se estaba construyendo. Porque eso es lo que se quiere: Construir. Para ello, se limpiaba constantemente Sol. Pero no sólo eso. En las calles adyacentes, si había botellas fuera de las papeleras o de las bolsas de basura -¿de dónde salieron?- siempre veías cómo alguien se paraba, las recogía y metía en las bolsas. Era un ambiente cívico. Sinceramente, no estamos acostumbrados a este nivel de civismo actualmente. Había que limpiar porque no se podían dar excusas.
Tampoco se dieron excusas ideológicas. A todos los medios de comunicación se les contó algo similar: no son un grupo de anti-sistemas; no se aboga por la abstención o el voto nulo (de hecho, no se aboga por nada ya que los presentes no eran un grupo, sino muchos individuos con algún punto en común y muchos discordantes, pero que saben que algo falla en nuestra democracia). La organización en comités desembocó en la asamblea de las 3:30 de la mañana. Algunos hablando y muchos escuchando. Todos debatiendo. Se respetó un turno de palabra que ya quisíéramos para nuestros representantes o muchos programas de debate informativo (sic)-. Se querían acordar algunos puntos básicos para la redacción de un manifiesto que explicase claramente en qué consiste este ruido que están haciendo un grupillo de jóvenes -y otros no tanto-. No se quería dar una excusa a los medios de comunicación -incapaces de entender en el mejor de los casos, manipulando en la mayoría- para que se sembrase confusión.

Pero parece que la buena voluntad no sirve. Los intentos hechos por darse a conocer y explicar qué se quiere no han dado los resultados deseados. Hace un momento, la Junta Electoral ha prohibido la concentración y la Delegación de Gobierno ha dicho que aportará los medios necesarios. La excusa, ya que el botellón no funcionó y la alteración del orden público tampoco -¿dije que la noche fue de lo más tranquila?-, es que se puede alterar el voto de las elecciones del 22 de mayo. Veremos cómo se desarrollan los hechos en Sol.

P.D.: Pero de todo esto hay algo que no entiendo ¿no somos nosotros, los ciudadanos, los que votamos?.

P.D.2: Las fotos más adelante

Share on:

Leave a comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies